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lunes, 26 de julio de 2010
El misterio de la acción nº 1
Cuando las cosas no se hacen bien desde el principio, pasan incidencias de difícil explicación. ¿Dos dueños para una misma acción? Parece un fenómeno paranormal, pero es real, es un hecho que se ha producido. Resulta que la acción número 1 del Real Betis Balompié SAD, o está duplicada, o alguien está tratando de adjudicársela en su beneficio. En el listado que la juez Mercedes Alaya tiene de todos los accionistas del club de la Palmera, al que ha tenido acceso EL MUNDO, hay dos propietarios para la acción primera de la sociedad. Por un lado está la archiconocida Farusa, sociedad del imputado Manuel Ruiz de Lopera, y por otro un particular que con mucho esfuerzo puso 10.000 de las antiguas pesetas para salvar humildemente al equipo sus amores.
Familiares cercanos a este accionista, poseedor de la primera acción del Betis según el listado de accionistas, han confirmado a EL MUNDO que su pariente compró un título en junio de 1992. «Porque es muy bético y porque quiso ayudarlo modestamente», explican. Nadie le dijo entonces, hace 18 años, que en la venta con la que Lopera quería esquivar el auto judicial que se le caía encima iban a incluir su título número 1 de acciones del Betis.
En el contrato de compraventa entre Farusa y Bitton Sport se recoge que la empresa de Lopera vende a los socios de Oliver los títulos del club verdiblanco que van del «1 a la 51.494, ambos inclusive». Un paquete que se une a otro de 3.000 que van del «55.351 al 58.350», a 3.000 más del «61.667 al 64.666» y a otros 2.431 títulos de la entidad del « 58.657 al 61.087».
La vendedora manifiesta además en dicho acuerdo, a cuyo contenido ha tenido acceso EL MUNDO, «que dichas acciones están representadas por medio de títulos, son nominativas, de 60,101 euros de valor nominal cada una de ellas, están totalmente suscritas y pagadas, pertenecen a la misma clase y serie y no llevan aparejadas prestaciones accesorias». Donde además se especifica también que « (...) los valores (de los títulos son) de plena y legítima propiedad de la vendedora». O sea que están debidamente acreditadas y comprobadas.
Lo que ocurre es que hay dos acciones con el uno grabado. O así lo recoge el registro de accionistas que se maneja en el juzgado. Porque este bético de toda la vida «ni mucho menos ha vendido su acción», como aseguran sus más allegados. ¿Qué ha ocurrido entonces?. ¿Se trata de un error?. ¿O acaso de un intento de falsear el listado de accionistas?.
El gran problema viene en cómo se va a esclarecer eso. Lopera ya se lo dejó claro en su declaración ante Alaya cuando se le cuestionaba sobre todos los datos relacionados con el año 1992: «No me acuerdo, no voy a responder a eso», repetía. Un olvido repentino para una persona que nunca ha dejado de hablar de la forma en la que, supuestamente, salvó al Betis en el 92.
Ni él ni muchos de sus consejeros y defensores a ultranza. A éstos, a los loperistas más cercanos al de El Fontanal, también les toca pasar por el juzgado. Porque Mercedes Alaya sigue estrechando el cerco sobre el dirigente y continúa recabando información a través de los interrogatorios por los que están pasando los colaboradores de Lopera. Aquellos que habrían hecho posible llegar a estos extremos.
Primero, la juez ha pedido a la Guardia Civil que inquiera al gerente González Flores. Y segundo ha llamado a Ángel Martín, economista y dirigente durante mucho tiempo en el Betis. Lo dejó en 2007, tras 15 años, y regresó en 2009 a la directiva, por lo que mucho debe hablar de las cuentas de Lopera. Martín va declarar como imputado el próximo viernes 30 de julio.
Por si acaso ya se ha quitado del medio. El viernes dimitió de forma irrevocable de su cargo en el consejo verdiblanco. Lo curioso es que el resto de colegas rechazó en principio su decisión. Con lo que dejan clara su postura, más cercana a la de la Fiscalía, que pide revocar el auto contra su ex jefe, que a la de la juez, que sigue tratando de alejar a todo lo que tenga que ver con Lopera del Betis.
Fuente: http://www.elmundo.es
Familiares cercanos a este accionista, poseedor de la primera acción del Betis según el listado de accionistas, han confirmado a EL MUNDO que su pariente compró un título en junio de 1992. «Porque es muy bético y porque quiso ayudarlo modestamente», explican. Nadie le dijo entonces, hace 18 años, que en la venta con la que Lopera quería esquivar el auto judicial que se le caía encima iban a incluir su título número 1 de acciones del Betis.
En el contrato de compraventa entre Farusa y Bitton Sport se recoge que la empresa de Lopera vende a los socios de Oliver los títulos del club verdiblanco que van del «1 a la 51.494, ambos inclusive». Un paquete que se une a otro de 3.000 que van del «55.351 al 58.350», a 3.000 más del «61.667 al 64.666» y a otros 2.431 títulos de la entidad del « 58.657 al 61.087».
La vendedora manifiesta además en dicho acuerdo, a cuyo contenido ha tenido acceso EL MUNDO, «que dichas acciones están representadas por medio de títulos, son nominativas, de 60,101 euros de valor nominal cada una de ellas, están totalmente suscritas y pagadas, pertenecen a la misma clase y serie y no llevan aparejadas prestaciones accesorias». Donde además se especifica también que « (...) los valores (de los títulos son) de plena y legítima propiedad de la vendedora». O sea que están debidamente acreditadas y comprobadas.
Lo que ocurre es que hay dos acciones con el uno grabado. O así lo recoge el registro de accionistas que se maneja en el juzgado. Porque este bético de toda la vida «ni mucho menos ha vendido su acción», como aseguran sus más allegados. ¿Qué ha ocurrido entonces?. ¿Se trata de un error?. ¿O acaso de un intento de falsear el listado de accionistas?.
El gran problema viene en cómo se va a esclarecer eso. Lopera ya se lo dejó claro en su declaración ante Alaya cuando se le cuestionaba sobre todos los datos relacionados con el año 1992: «No me acuerdo, no voy a responder a eso», repetía. Un olvido repentino para una persona que nunca ha dejado de hablar de la forma en la que, supuestamente, salvó al Betis en el 92.
Ni él ni muchos de sus consejeros y defensores a ultranza. A éstos, a los loperistas más cercanos al de El Fontanal, también les toca pasar por el juzgado. Porque Mercedes Alaya sigue estrechando el cerco sobre el dirigente y continúa recabando información a través de los interrogatorios por los que están pasando los colaboradores de Lopera. Aquellos que habrían hecho posible llegar a estos extremos.
Primero, la juez ha pedido a la Guardia Civil que inquiera al gerente González Flores. Y segundo ha llamado a Ángel Martín, economista y dirigente durante mucho tiempo en el Betis. Lo dejó en 2007, tras 15 años, y regresó en 2009 a la directiva, por lo que mucho debe hablar de las cuentas de Lopera. Martín va declarar como imputado el próximo viernes 30 de julio.
Por si acaso ya se ha quitado del medio. El viernes dimitió de forma irrevocable de su cargo en el consejo verdiblanco. Lo curioso es que el resto de colegas rechazó en principio su decisión. Con lo que dejan clara su postura, más cercana a la de la Fiscalía, que pide revocar el auto contra su ex jefe, que a la de la juez, que sigue tratando de alejar a todo lo que tenga que ver con Lopera del Betis.
Fuente: http://www.elmundo.es

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